martes, 15 de abril de 2014

SOCIEDAD SUSTENTADA EN PRINCIPIOS


Sociedad sustentada en principios hace referencia a una sociedad en la que la inmensa mayoría de los ciudadanos vive de acuerdo a unos principios esenciales.

Del mismo modo que la quilla es la pieza más importante de la estructura sobre la que se construye un barco, los principios esenciales son los pilares fundamentales sobre los que construir una sociedad sólida y estable que puede avanzar con rumbo firme hacía un futuro de paz y prosperidad crecientes.

En la actualidad, no obstante, nos encontramos con sociedades en las que tales pilares se encuentran muy deteriorados o han desaparecido, con las graves consecuencias que tal situación comporta. Efectivamente, a lo largo del último siglo hemos podido ver como los principios esenciales que conformaban las sociedades avanzadadas, han ido perdiendo importancia y cediendo su lugar de preferencia al principal de los “no principios”, el principio del beneficio. Este proceso se ha producido de una forma muy sutil, manteniendo una apariencia formal de vigencia tales principios al tiempo que se iban vaciando de contenido real hasta quedar reducidos a meros escaparates tras los que no había nada en realidad.

Esta forma de degradación de la sociedad actual se ha iniciado en el ámbito de la actividad económica para posteriormente impregnar todos los ámbitos de la sociedad. Así, en base a argumentos de productividad, rendimiento o beneficio, se ha ido instalando poco a poco en la sociedad la ídea de que debían separarse las convicciones o principios esenciales, de la propia actividad economica, en aras a lo que se ha venido en llamar “profesionalidad”. Profesionalidad que de este modo viene a significar aplicar el conocimiento y habilidad profesional a la consecucion de los objetivos profesionales perseguidos, eliminando del proceso de toma de decisiones cualquier valoración sustentada en los principios esenciales de los individuos o de la sociedad, manteniendo no obstante una adecuada apariencia de que la actividad se desarrolla dentro del marco establecido por tales principios. Se trataría  de una especie de neutralidad moral en lo profesional.

Este sistema de actividad económica de neutralidad moral, se traduce en un primer momento en una mejora de los resultados en relación a la actividad económica sustentada en principios, pero esta mejora no dura mucho tiempo y pronto se transforma en todo lo contrario, derivando hacía un escenario de crisis, crisis que tiene su origen en la destrucción y desaparición de la confianza en las relaciones económicas como consecuencia de la eliminación de los principios esenciales, eliminación que automáticamente deriva en la instrumentalización de la mentira, el engaño, la manipulación o falsificación de la realidad disfrazados de marketing, publicidad o técnicas de venta, como principal herramienta de gestión de la actividad económica.

No cabe duda que la crisis actual constituye un claro ejemplo de las graves consecuencias que puede acarrear un proceso como el descrito.

Es por tanto claro que si deseamos construir sociedades sólidas y estables que puedan avanzar hacía un futuro de mayor bienestar general para todos sus ciudadanos, debemos recuperar el modelo de sociedades sustentadas en principios, principios que constituyen el único camino para generar un entorno de confianza y colaboración imprescindibles para el desarrollo de una actividad económica que permita avanzar a la sociedad hacía un futuro de paz y prosperidad resolviendo los problemas del presente.

Es el momento de ver si hemos aprendido algo con la actual crisis. Es la hora de sociedades sustentadas en principios, es la hora de relaciones sustentadas en principios, es la hora de políticas sustentadas en principios, es la hora de economías sustentadas en principios. Es la hora de comprender que, o avanzamos todos juntos, o simplemente no avanzamos.


J. Ignacio Pascual

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