Cargado de ilusión y deseando ya que llegue mañana para participar con mi voto en el renacimiento de esta sociedad, que dejando atrás los arquetipos del pasado: liberalismos, socialismos, comunismos,..., a una sociedad humana decidida a trabajar por un mundo de todos, para todos y con todos.
J. Ignacio Pascual
Repensando
sábado, 19 de diciembre de 2015
Renaciendo a un Mundo nuevo
Cargado de ilusión y deseando ya que llegue mañana para participar con mi voto en el renacimiento de esta sociedad, que dejando atrás los arquetipos del pasado: liberalismos, socialismos, comunismos,..., a una sociedad humana decidida a trabajar por un mundo de todos, para todos y con todos.
martes, 15 de abril de 2014
SOCIEDAD SUSTENTADA EN PRINCIPIOS
Sociedad
sustentada en principios hace referencia a una sociedad en la que la inmensa
mayoría de los ciudadanos vive de acuerdo a unos principios esenciales.
Del
mismo modo que la quilla es la pieza más importante de la estructura sobre la
que se construye un barco, los principios esenciales son los pilares
fundamentales sobre los que construir una sociedad sólida y estable que puede avanzar con
rumbo firme hacía un futuro de paz y prosperidad crecientes.
En
la actualidad, no obstante, nos encontramos con sociedades en las que tales
pilares se encuentran muy deteriorados o han desaparecido, con las
graves consecuencias que tal situación comporta. Efectivamente, a lo largo del
último siglo hemos podido ver como los principios esenciales que conformaban
las sociedades avanzadadas, han ido perdiendo importancia y cediendo su lugar
de preferencia al principal de los “no principios”, el principio del beneficio.
Este proceso se ha producido de una forma muy sutil, manteniendo una apariencia
formal de vigencia tales principios al tiempo que se iban vaciando de contenido real
hasta quedar reducidos a meros escaparates tras los que no había nada en
realidad.
Esta
forma de degradación de la sociedad actual se ha iniciado en el ámbito de la
actividad económica para posteriormente impregnar todos los ámbitos de la sociedad.
Así, en base a argumentos de productividad, rendimiento o beneficio, se ha ido
instalando poco a poco en la sociedad la ídea de que debían separarse las
convicciones o principios esenciales, de la propia actividad economica, en
aras a lo que se ha venido en llamar “profesionalidad”. Profesionalidad que de
este modo viene a significar aplicar el conocimiento y habilidad profesional a
la consecucion de los objetivos profesionales perseguidos, eliminando del
proceso de toma de decisiones cualquier valoración sustentada en los principios
esenciales de los individuos o de la sociedad, manteniendo no obstante una adecuada
apariencia de que la actividad se desarrolla dentro del marco establecido por
tales principios. Se trataría de
una especie de neutralidad moral en lo profesional.
Este
sistema de actividad económica de neutralidad moral, se traduce en un primer
momento en una mejora de los resultados en relación a la actividad económica
sustentada en principios, pero esta mejora no dura mucho tiempo y pronto se
transforma en todo lo contrario, derivando hacía un escenario de crisis, crisis
que tiene su origen en la destrucción y desaparición de la confianza en las
relaciones económicas como consecuencia de la eliminación de los principios
esenciales, eliminación que automáticamente deriva en la instrumentalización de
la mentira, el engaño, la manipulación o falsificación de la realidad disfrazados
de marketing, publicidad o técnicas de venta, como principal herramienta de
gestión de la actividad económica.
No
cabe duda que la crisis actual constituye un claro ejemplo de las graves
consecuencias que puede acarrear un proceso como el descrito.
Es
por tanto claro que si deseamos construir sociedades sólidas y estables que puedan
avanzar hacía un futuro de mayor bienestar general para todos sus ciudadanos,
debemos recuperar el modelo de sociedades sustentadas en principios, principios
que constituyen el único camino para generar un entorno de confianza y
colaboración imprescindibles para el desarrollo de una actividad económica que
permita avanzar a la sociedad hacía un futuro de paz y prosperidad resolviendo
los problemas del presente.
Es
el momento de ver si hemos aprendido algo con la actual crisis. Es la hora de
sociedades sustentadas en principios, es la hora de relaciones sustentadas en
principios, es la hora de políticas sustentadas en principios, es la hora de
economías sustentadas en principios. Es la hora de comprender que, o avanzamos
todos juntos, o simplemente no avanzamos.
J.
Ignacio Pascual
domingo, 6 de abril de 2014
DEL ESTADO DEMOCRÁTICO AL GOBIERNO TIRÁNICO
El
Estado Democrático y de Derecho constituye una concepción del Estado cuya
finalidad es la paz y el bienestar general de la sociedad mediante la
organización de la misma sobre los principios de Democrecia y Derecho como
medios para garantizar la LIBERTAD y la JUSTICIA.
Si
bien esto es así, en la actualidad nos encontramos con que en numerosos Estados
en los que se ha implementado este modelo, se ha producido una suerte de
degradación del mismo por virtud de la desvinculación de las herramientas
Democracia y Derecho de los fines que les son propios: garantizar la libertad y
la justicia para todos los ciudadanos. En estos casos, si bien los Estados
conservan una forma (apariencia) de Estados Democráticos y de Derecho,
realmente han dejado de serlo convirtiéndose en modelos de Gobierno Tiránicos
de mayor o menor intensidad según el grado de falta de libertad y de justicia
generado por los mismos.
Para
que el proceso de degradación descrito pueda tener lugar, generándose así la
mutación de un Estado Democrático a una Democracia simulada, bajo la que se
oculta un Gobierno Tiránico, se requieren dos presupuestos previos, a saber:
-
acumulación de poder en el
Gobierno;
-
Gobiernos de convicciones
antidemocráticas.
Gobierno
Tiránico y acumulación de poder constituyen dos elementos que estan
indisolublemente unidos, ya que el primero no podría existir sin el segundo.
Ahora bien, no todos los escenarios de acumulación de poder derivan
necesariamente en Gobiernos Tiránicos, ya que para que esto ocurra, es
necesario que concurra el segundo de los presupuestos planteados, es decir, que
el Gobierno que disponga de la acumulación de poder planteada sea un Gobierno
antidemocrático.
La
acumulación de poder más común en los Estados Democráticos actuales la
constituye el control del poder ejecutivo y el poder legislativo por el
Gobierno, caso este que se dá actualmente en muchísimos países cuando algún
partido político obtiene una mayoría absoluta en las pertinentes elecciones, situación
que le permite no sólo la formación de Gobierno y ejercico del poder ejecutivo,
sino también mantener un control absoluto sobre el propio Parlamento. No
obstante, dicha acumulación de poder puede alcanzar incluso al control del
poder judicial, supuesto este último de degradación total del Estado
Democrático.
Partiendo
de lo expuesto hasta ahora, podemos facilmente intuir que quienes tuvieran la
intención de constituir un Gobierno Tiránico en un Estado Democrático, tendrían
que afrontar como primera meta para la consecución de su objetivo la generación
de un escenario de acumulación de poder suficiente, es decir la obtención de
una mayoría absoluta en unas elecciones.
Es
evidente que la pretensión de obtener una mayoría absoluta en unas elecciones,
no constituye en si misma en modo alguno una pretensión antidemocrática, al
contrario puede y debe ser una pretensión puramente democrática, si bien lo que
nos puede permitir diferenciar una de la otra, serán los medios utilizados para
la consecución de tal fin, así como la propia finalidad para la que se pretende
obtener tal mayoría.
Plantear
un Proyecto de Nación y tratar de conseguir el máximo respaldo de la ciudadanía
en torno al mismo, constituye la pura esencia de la democracia. Ahora bien, si se
invierten los términos del proceso, es decir si se prioriza el objetivo de la
obtención del respaldo de la mayoría
de la ciudadanía sobre el propio Proyecto de Nación, estando dispuestos
en orden a la consecución de dicho objetivo a ocultar, o no presentar en todos
sus aspectos, o incluso falsear el Proyecto de Nación que se pretende
implementar, con el fin de obtener la mayoría deseada, se estará claramente
ante una actuación manifiestamente antidemocrática.
Y
digo que es manifiestamente antidemocrática por un cuestión esencial, ya que si
democracia es participación de la ciudadanía en el Gobierno de un Estado, o
mejor dicho, predominio de la ciudadanía en el Gobierno de un Estado, no se
puede hablar de participación real de la ciudadanía, y por tanto de democracia,
cuando se utiliza la mentira o el engaño, o simplemente la ocultación de parte
de la información, para la obtención del respaldo de la ciudadanía.
Como
coclusión de todo lo expuesto hasta ahora podemos decir que la totalidad de los
Estados Democráticos actuales se encuetran afectados por el proceso de
degradación democrática descrito, cuya consecuencia es una transformación en
Gobiernos Tiránicos, de mayor o menor intensidad, ocultos bajo la forma de
democracias simuladas, siendo la mentira, el engaño y la manipulación de la
información la más común y poderosa herramienta utilizada en todos los casos
para la consecución de le referida mutación.
En el caso de España, el proceso de degradación democrática se encuentra en fase muy avanzada, y ello como consecuencia de sucesivos Gobiernos que
han creído que Democracía es simplemente conseguir una mayoría, manipulando la
verdad o incluso mintiendo abiertamente a la ciudadanía para conseguir su
respaldo, para una vez obtenida la moayoría pretendida olvidarse del interés
general de la ciudadanía y Gobernar para beneficio de una parte de la ciudadanía
imponiendo su Proyecto de Nación por la “fuerza democrática” al resto de la
nación.
Creo
que es hora de que los políticos en general empiecen a darse cuenta de la que
ciudadanía está más que harta de este modelo. La ciudadanía no va a tolerar
Democracias simuladas que ocultan Gobiernos Tiránicos. La ciudadanía no va a
tolerar que el lenguaje esencial de comunicación de Gobiernos y políticos con
los ciudadanos sea la mentira y la manipulación permanente de la realidad. La
ciudadanía no va a tolerar por más tiempo la implementación de Proyectos de
Nación intrínsecamente injustos en sus planteamientos y en sus resultados, que
en lugar de permitir un progreso de la sociedad hacía una mejora del bienestar
general, están generando un evidente retroceso de los niveles de bienestar de
la mayoría de la ciudadanía en beneficio de unos pocos, evolucionando de este
modo hacía sociedades más desequilibradas y por tanto inestables. La ciudadanía
no va a tolerar por más tiempo que se le prive total o parcialmente de la
LIBERTAD y la JUSTICIA que le pertenece, ni del bienestar a que tiene derecho .
Es
por tanto el tiempo de que los Estados Democráticos actuales procedan a revisar
la calidad democrática de sus normas (Constituciones, Leyes, Reglamentos, etc…)
y procedimientos, para una vez detectadas las deficiencias democráticas de los
mismos, acomentan su subsanación, corrigiendo así el proceso de degradación
actual y reconviertiendo tales Estados en auténticos Estados Democráticos y de
Derecho.
Pero
siendo todo esto necesario hace falta algo más, hace falta un auténtico
compromiso con la Democracia por parte de todos los Estados Democráticos.
Siendo la Democracia un valor supremo de todo Estado Democrático como garantía
básica de la libertad y de la justicia para todos sus ciudadanos, hay que estar
dispuesto a mostrar y defender tal valor en todo momento y lugar, más alla de
cualquier otra valoración, sea de índole económica o de cualquier otra índole.
Es por ello imprescindible que todos los Estados Democráticos manifiesten de
forma clara y pública a través de sus representantes, su absoluto rechazo a
todo tipo de Gobiernos Tiránicos, estén o no disfrazados de democracias
simuladas.
En
este sentido, resulta totalmente inadmisible que ante situaciones como la que se
está vivienda en la actualidad en Venezuela, y como en Venezuela en otros
muchos países, haya Gobiernos de Estados Democráticos que guarden silencio o simplemente
hagan algua tibia declaración en relación a los mismos. Si se cree en la
Democracio hay que comprometerse con ella[2],
compromiso del que debe derivar de forma inevitable una declaración contundente de rechazo
al Gobierno Tiránico de Venezuela y de solidaridad y apoyo a todos los
Venezolanos que hoy están luchando por la Libertad y la Justicia en su país.
Es
la hora de la Democracia.
J.
Ignacio Pascual
[1] En relación a la
situación que se está viviendo en Venezuela en estos días quiero mostrar mi más
absoluta admiración y respeto por todos los venezolanos que están luchando en
defensa de la libertad y justicia que les pertenece y les ha sido arrebatada
por un Gobierno Tiránico.
martes, 1 de abril de 2014
LIBERTAD Y COMPROMISO
Libertad
y compromiso no son términos que se enfrentan sino que al contrario el segundo
es consecuencia obvia del primero. Y digo que el segundo es consecuencia del
primero por cuanto que la libertad como capacidad que es de realizar elecciones,
no se agota en el mero acto de realizar una elección, sino que su ejercicio se
mantiene en el tiempo en forma de compromiso con la elección realizada, de
forma que en la medida que somos fieles a dicha elección y nos comprometemos con
ella, llegamos a ser verdaderamente libres.
Hay
quien puede pensar que adquirir compromisos implica precisamente dejar de ser
libres o perder parte de nuestra libertad. Dicho pensamiento nos llevaría de
forma inevitable a la conclusión de que la libertad absoluta consistiría en la
ausencia total de compromisos y por tanto de elecciones, Pues bien, nada más
lejos de la realidad, libertad es tener la capacidad de elegir y ejercitar la
libertad es precisamente realizar elecciones y comprometernos con ellas.
Partiendo
de esta idea constituye para mi el ejercicio de libertad más esencial la
elección de nuestras creencias. Creemos aquello que elegimos creer. Nadie nos
obliga a creer nada de lo que creemos y, por tanto, todas y cada una de
nuestras creencias constituyen un verdadero ejercicio de nuestra libertad.
Ahora
bien, vivir como mujeres y hombres libres no suele ser gratis, Efectivamente,
en no pocas ocasiones nos encontramos con que ser fieles a nuestras creencias,
actuando conforme a las mismas, defendiéndolas o simplemente mostrándolas,
puede implicar pagar un precio, precio que puede adquirir muy variadas formas:
rechazo por parte de otras personas que puedan tener creencias diferentes,
pérdida de algún tipo de rendimiento económico, pérdida de trabajos u
oportunidades profesionales, pérdida de relaciones personales o amistades,…,
incluso en los caso más extremos encarcelamiento o pérdida de la propia vida.
Desde
luego no seré yo quien se atreva a juzgar a aquellos que en algún momento hayan
considerado que el precio a pagar por la libertad era demasiado alto y hayan
preferido ser un poco menos libres, ya que yo mismo he hecho eso en
innumerables ocasiones, y como fácilmente se puede comprender no estoy
dispuesto ni a juzgarme por ello, ni mucho menos a condenarme, y por una
cuestión de pura coherencia renuncio de igual modo a juzgar o condenar a los
demás por tal cuestión.
No
obstante ello, no cabe duda que el precio que pagamos (no el que no pagamos)
por nuestra libertad constituye el valor que tiene para nosotros la misma, de
forma y manera que quienes pagan un precio verdaderamente alto por la libertad,
es por que realmente su libertad vale para ellos el precio que están pagando.
Y dicho
esto, quiero simplemente compartir que siento una profunda admiración por todas
aquellas personas que a lo largo y ancho de este mundo defienden aquello en lo
que creen, más alla del miedo y del precio que tienen que pagar por ello, siendo
de ese modo auténticamente libres. Todas esas personas constituyen para mi una
inspiración vital, inspiración por la que les estoy profundamente agradecido y
a las que como muestra de mi agradecimiento quiero dedicarles estas letras.
De
entre ellas quiero referirme en especial a todas las que en la actualidad están
defendiendo en sus respectivos países la LIBERTAD y LA JUSTICIA como bienes
irrenunciables de la humanidad arriesgándolo prácticamente todo en dicha
empresa, y concretamente, y por una cuestión de cercanía personal, a todos los
venezolanos que han decidido reclamar la libertad y la justicia que les
pertenece. Confio que algún día yo también me atreva a ser totalmente libre
como lo son ellos ya.
Seamos
verdaderamente libres, vivamos de forma comprometida, vivamos nuestra libertad.
J.
Ignacio Pascual
lunes, 31 de marzo de 2014
El CAMINO DEL ÉXITO
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1.-
LA ILUSION (El sueño).
La
ilusión es el punto de partida, es el “sueño”, el deseo profundo de alcanzar
una cima concreta, la fantasía de todo aquello que creemos posible.
En
este primer estadio solemos sentir una energía muy placentera dejando volar
nuestra imaginación y permitiéndonos soñar los sueños más hermosos. Aquí la
derrota o el fracaso no existen. Nos sentimos libres, ligeros y plenos, es como
si nuestro sueño nos hiciera flotar y sentimos la fluidez y la facilidad en
nosotros. Soñamos con la cumbre deseada, nos visualizamos en ella, no hay frío
ni calor, no hay miedo, angustia, cansancio..., no hay ni siquiera montaña;
sólo la cumbre y nosotros fundidos en una única realidad.
2.-
LA ENCARNACION (Elección de un sueño)
La
encarnación se produce en el momento en que decidimos hacer realidad nuestro
“sueño”. Este paso supone abandonar el estadio de ilusión, fantasía en el que
nos encontrábamos para llegar a tierra firme y continuar nuestra andadura hacía
la cima desde ahí. Un único puente une ambos lugares: el puente de la libertad
y el compromiso. Cruzar dicho puente supone elegir un “sueño”, una cumbre y
comprometernos con el, con ella. Cada vez que cruzamos ese puente sentimos el
vértigo que produce el paso de lo inconcreto a lo concreto. Sabemos que el
camino hacía nuestro sueño pasa inexorablemente por cruzar este puente, sin
embargo, a medida que avanzamos hacía el puente sentimos como nos resistimos a
abandonar nuestro mundo de fantasía.
Una
energía poderosa va apoderándose de nosotros a medida que avanzamos por el
puente. Sentimos la fuerza en nosotros junto con el miedo a cada paso. Una
mezcla de sensaciones intensas y contradictorias nos acompañan en nuestro
recorrido de un lado al otro del puente: fuerza, miedo, libertad, vértigo,
satisfacción, angustia... Y llegamos a tierra firme. Nuestra primera victoria
importante. Nos sentimos fuertes, vitales, seguros, capaces, y sobre todo,
LIBRES. Sentimos que no existe obstáculo o dificultad que pueda evitar que
alcancemos la cima, sentimos todo el poder de nuestro Ser. Es un momento de
celebración, de reconocimiento de nosotros a nosotros mismos. La montaña
elegida aún está lejos pero en este instante la sentimos como si ya hubiéramos
alcanzado la cumbre.
3.-
LA ACCIÓN (El camino)
Una
vez en tierra firme avanzamos con facilidad hasta las faldas de la montaña
elegida. Es el lugar adecuado para instalar el campamento base, campamento que
vamos a utilizar como centro de apoyo en la posterior ascensión a la cumbre. En
este momento se yergue ante nosotros por primera vez con toda su majestuosidad
la montaña que hemos decidido ascender, nuestro “sueño” esculpido en la roca.
Sentimos que el corazón se nos encoge y parece como si la sangre se nos
congelase y dejase de circular por venas y arterias. Es el MIEDO, miedo con
mayúsculas que recorre en un instante los fríos calabozos de nuestro
inconsciente liberando los fantasmas encerrados en ellos, y todos juntos se
lanzan al asalto de nuestro castillo. El Miedo y sus secuaces: “no voy a
poder”, “no soy capaz”, “es imposible”... se apoderan de nosotros en un
instante. Nos sentimos perdidos y pensamos que nunca deberíamos haber iniciado
este viaje. Débiles y abatidos por esta primera derrota nos planteamos qué
debemos hacer ahora: abandonar o continuar. Nos refugiamos en nuestra tienda de
campaña con el propósito de tomar una decisión.
En
la calidez y protección de nuestra “cueva” extendemos el plano de la montaña y
empezamos a dibujar sobre el mismo con todo detalle un camino hacía la cumbre.
Ya no nos parece tan alta, ni tan grande. El miedo comienza a desvanecerse.
¿Qué está pasando? Al tiempo que nos hacemos esta pregunta salimos de la tienda
a tomar un poco de aire. La montaña aparece nuevamente delante de nosotros con
toda su grandiosidad, sentimos como el miedo comienza a crecer dentro nosotros
nuevamente, imágenes de mil y una desgracias en esa montaña pasan ante nuestros
ojos, nos sentimos aturdidos. De un salto volvemos al refugio seguro que nos
ofrece nuestra cueva de tela y en un breve instante sentimos que recuperamos la
calma.
Es
el momento de tomar una nueva decisión: acometer la ascensión a la cumbre o
rendirnos y regresar sin intentarlo. Si, eso es, ahora lo comprendemos, el
éxito no es pisar la cumbre, sino recorrer el camino dibujado en el plano. Eso
es, cada paso hacía la cumbre es ÉXITO; el éxito es seguir adelante. Decidimos
emprender la ascensión a la mañana siguiente.
Amanece,
iniciamos la ascensión concentrados en el camino dibujado en el plano. Nuestra
mente ya no está focalizada en la cima, sino concentrada al cien por cien en el
paso que damos en este momento, en el presente. Tras cada paso volvemos a
consultar nuestro plano para ver el nuevo paso a dar, seguimos concentrados en
cada paso. El día avanza, sentimos el calor del sol. Seguimos. Un paso, y otro
más, y otro más. Nos mantenemos en nuestro propósito de mantener toda nuestra
conciencia en el momento presente. Otro paso, y otro más, y otro más...De repente
sentimos que la montaña ha desaparecido. ¿Y la cumbre?¿Dónde está la cima? Ya
no está, quizás nunca estuvo donde creíamos que estaba, quizás nunca existió
tal y como nosotros la percibíamos.
Sorprendidos,
nos detenemos, quietos, muy quietos, observamos. Detrás de nosotros sólo vemos
las huellas de nuestros pasos, enfrente de nosotros el vacío, la nada, el todo.
Nos sentimos en el extremo de un hilo hecho de nuestros pasos. En nuestra mano
el plano nos muestra un camino, pero enfrente de nosotros no vemos nada, no hay
camino, no hay nada. Dudamos. No comprendemos lo que pasa. Nos preguntamos qué
podemos hacer pero ninguna respuesta acude a nuestra mente. No hay respuestas
para está pregunta; es como si esta situación estuviera fuera del alcance de
análisis y procesamiento de nuestro mental y en su intento por manejar la
situación se ve sumido en la confusión y el caos.
Mientras
todo esto va ocurriendo percibimos como poco a poco se va manifestando con
total claridad un impulso dentro de nosotros: avanzar, dar otro paso. ¿Qué es
esto?¿De dónde procede este impulso? Observamos en profundidad y descubrimos
que el impulso procede del corazón. ¿El corazón?¿Cómo es posible? Nos resulta
inconcebible que allí donde nuestra mente ha sido incapaz de darnos una respuesta
se atreva el corazón a inspirar nuestra decisión. Decidimos averiguar que está
pasando y nos sumergimos en nuestro corazón. Allí sentimos la quietud y la
seguridad desde la que nos envía el impulso de seguir adelante, al tiempo que
podemos escuchar el sonido que produce dicho impulso al salir de nuestro
corazón para sacudir todo nuestro cuerpo con su vibración: “CONFIA Y AVANZA,
CONFIA Y AVANZA, CONFIA Y AVANZA,
CONFIA Y AVANZA…” .
Permanecemos escuchando este sonido y sentimos como nos envuelve y poco
a poco nos rendimos y permitimos que esa suave melodía impregne todo nuestro
Ser de confianza. Desde este estadio de calma y sosiego observamos que empezamos a movernos. Uno de
nuestros pies se ha alzado en el vacío y avanza hasta completar un paso. No hay
dudas, no hay preguntas. De forma automática una nueva huella aparece tras
nosotros y el otro pie se alza de igual manera hasta completar un nuevo paso.
Sentimos que no somos nosotros los que caminamos sino que es el camino el que
nos camina a nosotros.
4.-
LA REALIDAD (El resultado).
La
realidad es la materialización de nuestro “sueño”. Hemos llegado, estamos
sentados en la cumbre y desde aquí observamos que la cumbre no es aquella que
visualizamos en nuestra ilusión, en nuestra fantasía. La cumbre es el lugar
donde estábamos entonces y el lugar donde estamos ahora. La cumbre se
encontraba en cada paso, la cumbre es el lugar donde estamos siempre que
confiamos y permitimos que el camino nos camine. Al mismo tiempo nos damos
cuenta de que no estamos solos, todo el mundo está aquí.
Una
persona se acerca y nos pregunta: ¿El camino a la cumbre?
ADN&asociados
domingo, 21 de julio de 2013
LA ACEPTACIÓN
La aceptación
plena de todas las posibilidades constituye un presupuesto indispensable para
la realización de una elección totalmente libre. Es preciso por tanto aprender
a querer lo que queremos sin rechazar lo que no queremos.
LA FALSA MOTIVACIÓN: LA NECESIDAD Y
EL RECHAZO
La
Necesidad y el Rechazo.
El auténtico “querer” nace de una elección libre no condicionada por la
necesidad o el rechazo. La necesidad inhabilita nuestra elección ya que
partimos de la falsa percepción de que nuestro bienestar depende de conseguir
eso que queremos y que es precisamente la ausencia de dicha realidad deseada la
causa de nuestro malestar o falta de paz interior. Esta manera de percibir
nuestra vida, nos lleva de forma inevitable al rechazo de la realidad presente,
por ser esta percibida como la causa de nuestro malestar. Desde el rechazo de
esta realidad presente, nuestras elecciones no son auténticas, ya que más que
elegir lo que queremos lo que hacemos es tratar de evitar lo que no queremos.
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